"Las abducciones son reales" - John E. Mack - Como un profesor de Psiquiatría de Harvard estremeció la comunidad científica


No muchos científicos están preparados para tomar las historias acerca de abducciones extraterrestres en serio. Pero John Mack, un professor de Harvard, quién pereció a causa de un accidente automobilístico al Norte de Londres, en el año 2004, sí . En diez años, en los que casi pierde su trabajo, cientos de personas que clamaban haber sido abducidas, todavía lo reverencian. El Profesor John E. Mack fue un eminente psiquiatra de Harvard; psicoanalista y ganador del Premio Pulitzer. Su trabajo clínico se había enfocado en la interpretación de los sueños, pesadillas y el suicidio adolescente. Luego en 1990, puso a la comunidad académica de cabeza porque quizo publicar sus investigaciones las que indicaban que las personas quienes habían sido raptadas por extraterrestres, no estaban locas. Sus experiencias, según él, eran genuinas. No eran enfermos mentales, ni deliraban, decía, y era la responsabilidad de los académicos y psiquatras, de no sólo tomar lo que ellos decían en serio, sino tratar de entender exactamente lo que eran aquellas experiencias.
Si al conocer la realidad como la entendemos y no somos capaces de tomar estas experiencias en consideración, entonces lo que se necesita es cambiar nuestra percepción de la realidad. “¿Cuáles son las otras posibilidades?” decia Mack. “Los sueños, por ejemplo, no se comportan de esa forma. Se comportan particularmente dependiendo de lo que esté pasando en tu subconsciente en ese momento”. “Nunca diría, sí, hay extraterrestres raptando personas. [Pero] sí diría que hay un fenómeno muy poderoso, que no se le puede abordar de otra forma y que es misterioso. Aún no sé lo que es, pero invita a una investigación más profunda”. 

Salva Vidas

Para muchas personas que dicen haber sido abducidas, John Mack fue un salva vidas. El trabajo con mas de 200 de ellos, incluyó profesionales, psicólogos, escritores, estudiantes y empresarios. Muchos nunca habían contado sus historias a nadie mas, por miedo a ser ridiculizados por sus colegas, amigos y la familia. Es allí que al fin, había un respetado psiquiatra quien no sólo estaba preparado para escuchar – pero también para tomar lo que estaban diciendo en serio. Un abducido – o “experimentador” como prefieren que se les llame – dice que los encuentros extraterrestres empiezan comunmente en sus casas, de noche. Aunque puede ocurrir a cualquier hora y en cualquier lugar. Ellos dicen que son incapaces de moverse; que sienten mucho calor y después flotan a través de objetos solidos; mientras sus mentes les advierten que eso no puede estar sucediendo. Usualmente el experiementador dice que es acompañado por uno, dos o mas seres humanoides quienes los guían hacia una nave. Luego son sometidos a procedimentos en los cuales instrumentos son utilizados para penetrar virtualmente cualquier parte de sus cuerpos, incluyendo la nariz, los senos paranasales, los ojos, los brazos – abdomen y los genitales. Muestras de esperma son tomados de los hombres, mientras que a las mujeres se les implantan o remueven óvulos fertilizados. 

Descendencia híbrida

“¿Que si he cuestionado mi cordura”? dice Peter Faust un experimentador y amigo cercano de John Mack. “Absolutamente, cada día hasta cierto límite, por que la mayor parte del mundo dice que estoy loco por tener estas experiencias. Pero si fuera sólo yo, quien tuviese contacto con extraterrestres, quien tuviese estas experiencias íntimas con mujeres extraterrestres y produciendo descendientes híbridos, diría mandeme al manicomio que estoy loco”. “Y así me sentí al principio, cuando tuve estas experiencias. Mi esposa pensó que estaba loco. Pero luego empecé a darme cuenta que cientos o miles de personas habían reportado tener casi las mismas experiencias. Y eso me devolvió la cordura. Eso me dió esperanza. Y supe que no estaba fantaseando todo esto”. Toda la experiencia está casi siempre acompañada por un cambio en el entendimiento del experimentador, acerca del lugar que ocupa la humanidad en el universe, y esto hizo que Mack se preguntara quienes somos en un sentido más amplio y profundo. “Me he dado cuenta que el fenómeno de la abducción nos obliga, si lo tomamos en serio, a re-examinar nuestra percepción de la identidad humana -para ver quienes somos desde una perspectiva cósmica,” dijo él.

Trabajo Extraordinario

En 1990, el libro de John Mack titulado Abducción: Encuentros Humanos con Extraterrestres fue publicado [Edición en Español publicado en Buenos Aires con el título Contactos: 13 casos reles de secuestros por extraterrestres]. Se disparó hasta los primeros lugares de la lista de libros más vendidos y John Mack apareció en programas de radio y televisión. Y Harvard decidió que todo esto era demasiado.
Le enviaron una carta a Mack informándole que habría una investigación sobre su trabajo relacionado con las abduciones extraterrestres. Era la primera vez en la historia de Harvard que un profesor con tenencia se le abría una investigación. John Mack decidió pelear y contrató un abogado, su nombre, Eric MacLeish.
“Fue muy duro para John pasar por esto” dice MacLeish ahora. “ Y pusimos bien en claro que si nos íbamos a juicio, pues íbamos a tener uno muy público y llamaríamos a todos los que trabajaron con John – quienes no tienen nada mas que admiración por su extraordinaria labor y por su dedicación a sus pacientes – y no creo que eso, Harvard se lo tenía pensado”. Siguieron 14 meses de estresantes y amargas  negociaciones. “Ellos trataron de criticarme, silenciarme – argumentado que al sustentar como verdaderas las experiencias de estar personas, posiblemente las estaba validando como parte de una distorción o una alucinación. Que en vez de ser un buen psiquiatra y sanarlos, los estaba tomando en serio, comfirmando un engaño y haciéndoles daño,” dijo Mack. La investigación apareció en las primeras planas de todo el mundo y eventualmente Harvard desestimó el caso. Se hizo un anuncio reafirmando la libertad académica de Mack de estudiar lo que el deseara, concluyendo que él “permanece como miembro honorable de la Facultad de Medicina de Harvard”. El continuó trabajando y escribiendo. Mack murió en un accidente automovilístico en el año 2004 al norte de Londres después de salir de una estación de televisión. Estaba visitando la ciudad para dar una conferencia acerca del tema que le había dado el Premio Pulitzer en 1977, T. E. Lawrence.
El trabajo de Mack permanece vivo a través del Instituto que aún lleva su nombre; los cientos de personas que son parte de “la comunidad de experimentadores” le tienen un afecto particular. Esa búsqueda por una noción más amplia de la realidad, la cual permite a los experimentadores, quienes no encajan con las percepciones tradicionales, es algo que ellos esperan que continúe.

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